|
|
|
|
|
||||
|
Dentro
de las murallas podremos disfrutar de la maravilla del Románico
en cada piedra, en cada rincón y trasladarnos mentalmente a lo
que esta villa fue en tiempos medievales. ARCO DEL HOSPITAL Junto
a la fachada sur de la iglesia se levanta un enorme conjunto, unido
a la colegiata por un gracioso arco románico. Se trata del antiguo
Hospital, del que El arco da un carácter especial a la placeta de la iglesia y desde él se puede observar una magnífica panorámica del Valle del Cinca y de la Peña Montañesa. El interior del arco, al que se accede desde el prebisterio de la iglesia, debía ser la antigua sacristía, pues la actual es de obra muy moderna. CALLES Las dos calles principales que discurren por el Casco Histórico tienen todo el sabor de épocas pasadas y es aquí, como en la plaza, donde puede apreciarse la pureza del conjunto, a pesar de alguna pérdida lamentable. La
Calle Mayor, cerrada en sus dos extremos por sendos arcos, es un conjunto
de nobles edificios, entre los que destacan Casa Arnal y Casa Bielsa
con fachadas especialmente delicadas, de ventanas ajimezadas, con graciosos
capitales de transición al gótico. Estas casas resaltan
aún más frente a la rudeza del resto de la arquitectura
ainsetana. La
Calle Pequeña, de edificios mucho más humildes, va de
la plaza de la iglesia hasta la de San Salvador, donde se levantaba
la vieja abadía, derribada poco antes de la declaración
de Conjunto-Histórico-Artístico. CASTILLO
La
Torre del Homenaje, del S.XI se encuentra hoy totalmente reconstruida.
Se desconoce quién la construyó, si bien se le atribuye
a Tiburcio Spanochi y se sabe que en 1610 estaba terminada. Durante
la época medieval se construyó un recinto alrededor de
esta torre que hoy apenas es ya diferenciable, si bien el muro sur y
la torre de ángulo sureste podrían ser también
medievales. Un
foso rodeaba el castillo en los costados Este y Oeste y parece que también
en el Norte. En la actualidad el mejor conservado es el del lado Este. Se trata pues de un conjunto arquitectónico que fue construido entre los siglos XI y XVII bajo el mandato de distintos monarcas como Sancho III el Mayor ó Felipe II. Era un conjunto defensivo perfecto no sólo por su amurallamiento sino también por su privilegiado enclave. CRUZ CUBIERTA
Fue construida en el año 1655 pero tras ser derribada por un huracán en 1765 se reconstruyó por orden de Carlos III. Es obligada la visita a este humilde monumento puesto que simboliza todo el sentido histórico de la Villa de Aínsa. Además podremos disfrutar de un hermoso paisaje y de una panorámica diferente de todo el conjunto artístico del Casco Antiguo. COLEGIATA
En
su portada principal destacan 5 arquivoltas sobre columnillas y el crismón
superior. La nave es de arco ligeramente apuntado y el prebisterio contiene en su ábside una bóveda de horno. En él hay un Cristo de talla moderna y una Virgen gótica en madera policromada del siglo XIV. La
torre desempeñó un doble papel, religioso y militar, este
último como torre vigía dados su óptimo emplazamiento
y su considerable altura. Hizo escuela en la comarca y todos los campanarios
del Sobrarbe, incluso los construidos en el S.XVIII., nos recordarán
a éste. El Claustro, al que se accede por la iglesia, tiene planta de pentágono irregular y fue construido entre los siglos XIV y XVI. Tuvo varios altares con sus retablos que fueron quemados durante la guerra civil. La belleza de este rincón radica en su sencillez y armonía. MURALLAS De
las murallas que protegían la ciudad, quedan en pie la casi totalidad
de dos recintos. Del
conjunto más reciente, siglos XIV y XV, queda en perfecto estado
el portal gótico que da acceso al pueblo por el lado Sur y lienzos
de muralla que por sus lados Este y Oeste llegan hasta el castillo,
con un arco bellísimo que da paso a la Plaza Mayor ( "arco
de las escaleretas"). PLAZA MAYOR Resulta
difícil que las fotos o el texto puedan reflejar la grandeza
de esta plaza que fuera en el pasado escenario del antiguo mercado de
la Villa. Su
planta es trapezoidal y sus lados Este y Oeste son una armónica
sucesión de fachadas y arcadas de medio punto y ojivales. Los días de feria, la plaza recupera su verdadero sentido y nos traslada a épocas pasadas cuando se concentraban mercaderes de toda la Corona e incluso del extranjero. Esos días la plaza se llena de color y de ruido pero, generalmente, es un lugar de silencio y soledad, propio de un pueblo pirenáico. En
el lado Este están las "escaleretas" que llegan hasta
un portal exterior donde son visibles una serie de arcos ojivales de
viejas construcciones hoy desaparecidas. |